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| Jennifer Larmore en Pamplona, o qué duro es ser primadonna http://www.unanocheenlaopera.com/viewtopic.php?f=14&t=14444 |
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| Autor: | Siddharta [ 20 Oct 2010 13:04 ] |
| Asunto: | Jennifer Larmore en Pamplona, o qué duro es ser primadonna |
Fui ayer al Teatro Gayarre con una mezcla de ilusión por volver a ver a una mezzo que adoro y de precaución por las recientes críticas negativas y su maravillosa pero vocalmente border line Condesa Geschwitz en el Real. El programa terminó de convencerme, un repaso a la deslumbrante trayectoria de una de las mejores mezzos de los 90, junto al quinteto de cuerda Opus Five. La primera parte fue desoladora. Comenzó valiente con el aria donde, en mi opinión, era reina absoluta, la arrolladora Where Shall I fly del hercúleo Händel. Voz semi-impostada, que jamás alcanzaba algo parecido a la colocación; color mate, velado por recurrentes guturalidades, y presencia pobre. Una afinación sorprendentemente dudosa, además. En ese estado, su legendaria coloratura era una imitación fabricada en la boca. Teatralmente insuperable, dominando el idioma y el estilo, pero la situación vocal estaba bajo cero. No mejoró en un perdidísimo Erbarme dich, y tocó fondo en un muy triste Dopo notte, sobre el que no me extenderé. En el descanso, rodeado de la petty bourgeoisie navarra, pensaba con amargura en lo duro que es mantener una carrera larga como mezzo, siempre luchando contra la tesitura y el instrumento. Si eres soprano ligera siempre te quedará medio registro agudo colocado, que bien conservado aguanta siglos. Pero para cantar Dopo notte y volar en su coloratura juguetona y feliz hay que tener la voz ahí. Para mí las piezas de tesitura de mezzo de Händel son una de las partes más endiabladamente difíciles del repertorio. Si la cosa hubiera quedado aquí, no me habría apetecido escribir nada. Pero la segunda parte fue otra historia. Después de un irrelevante dueto de Hänsel y Gretel con el violín y a la luz de la vela (sort of), llegó una revelación, de esas cosas que se te quedan marcadas, un camerístico Morgen, arrebatadoramente fraseado, delicado, soñador y esperanzado, verdaderamente emocionante. Y ya de mejor humor por haber oído algo de verdad, los dos números finales me parecieron, por fin, a la altura de lo que Larmore fue (pero, definitivamente ya no es). Una Chanson bohemienne, con teatrillo Opus five incluido, eléctrica, con la voz (por fin!) fuera y con punta. Así sí pudo hacer una agilidad decente y jugar con el color. La afinación seguía siendo dudosa, pero logró el punto de sabor. Una Carmen de curvas suaves, sin peligro ni fatalidad, pero al menos femenina y seductora. Finalmente, un rondó de Cenerentola que logró sonar a su maravillosa Angiolina pasada, suelta en la agilidad (aunque muy aspirada), cómoda en el fraseo, aunque totalmente fuera de tesitura por arriba, con un agudo descontrolado (un giOOco...). Es duro ser ""mezzo"" Händeliana, pero a lo mejor contralto rossiniana no tanto Y por si este final no había borrado los pecados de la primera parte, el bis, I want to be a primadonna, me hizo ADORARLA. Una propina poco apropiada para un público en las antípodas de lo queer, la verdad. Ya totalmente cómoda en una pieza desenfadada y semi-impostada, Larmore sonaba, brillaba y se gustaba. Olvidé con esto la tremenda tristeza que me invadió en la primera parte: Una gran cantante condenada a hacer bolos semi-operísticos en Atlantic City con un quinteto de cuerda (honesto pero mediocre), empeñada en recordar con brevísimos destellos su antiguo repertorio. Desde luego no está para cantar un papel protagonista en ningún gran teatro (para Pamplona bien, que la gente busca una banda sonora que acompañe sus discusiones inmobiliarias en el entreacto). Pero sí está para reconvertirse (chanson, lied, papeles de carácter...), porque hay algo de voz y, sobre todo, el mismo extraordinario talento. Al final, un recital digno de ella pero no sincero con ella. Me lo pasé bien, a pesar del sabor amargo de la decadencia. |
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| Autor: | Carestini [ 20 Oct 2010 13:27 ] |
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Qué pena me da todo lo que cuentas, Sid… Y este mensaje hace el número 4554, un capicúa precioso
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| Autor: | Geppin [ 20 Oct 2010 13:43 ] |
| Asunto: | |
Lleva año y medio con el mismo recital, mismo programa y misma "propina". Lo de los duos con el "divo-violín" son una absoluta trapallada. Por cierto, en mi pueblo, estuvo (... el del flequillo) bastante desafortunado, pero parece ser que fué la 2º violín, la que lo indujo a esos desaguisados. Podía hacer esta misma e interminable gira, acompañada de un pianista. Con unos retoques en el programa, le iría mucho mejor y le saldría más barato. Todavía tiene voz y, sobre todo, muchas tablas ... (y por cierto, es encantadora y simpatiquísima) |
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| Autor: | Gino [ 20 Oct 2010 13:54 ] |
| Asunto: | |
¿Por qué ha de ser más dura una carrera de mezzo que de cualquier cuerda? Siempre hablando de cantantes que canten en su verdadera tesitura, claro. |
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| Autor: | Carl Tunner [ 20 Oct 2010 13:59 ] |
| Asunto: | |
Justamente. La Horne, La Stignani, La Berganza, La Troyanos... etc, con sus decadencias doradas si quieren, pero duraron muchos años en primera línea. |
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| Autor: | Siddharta [ 20 Oct 2010 14:00 ] |
| Asunto: | |
Porque nuestro concepto de mezzo es una trampa mortal Y por meter algo polémico, si no quién se va a leer una crónica pamplonesa |
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| Autor: | Gino [ 20 Oct 2010 14:04 ] |
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La cosa es bastante más sencilla: cualquier cantante que fabrique el color de su voz, como ha sido el caso de Larmore, está condenado a una decadencia rápida a menos que tenga una gola de acero. Y más en el caso de la peligrosa convalidación soprano corta - contralto. |
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| Autor: | Gruberoviano [ 20 Oct 2010 14:05 ] |
| Asunto: | |
A Jennifer Larmore acabo de verla en Madrid en un programa Broadway. Para ese repertorio, todavía puede pasar, con bonitos momentos, musicalidad y sentido del humor, pero sí es cierto que el deterioro del instrumento es alucinante en muy poco tiempo. También su espectacular y radical cambio físico (ha perdido MUCHOS kilos en pocos años, se ha cambiado el pelo...) me preocupó un poco ¿ha salido de algo serio últimamente? |
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| Autor: | Carl Tunner [ 20 Oct 2010 14:05 ] |
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Lo que es una trampa es aparentar lo que no se es, falsear la voz y no usar el coco. Si una señora tiene la voz bien colocada y apoyada y canta con esa voz, en su tesitura,y lo que le vaya apurado lo lleva a su terreno y lleva su carrera con inteligencia, sensatez y rigor, podremos discutir si es falcon, soprano corta, mezzo-mezzo, pero durará. En cuanto a Larmore, además de lo que dice Gino, creo que estuvo muy enferma. A lo mejor, alguién que conozca con exactitud el asunto, podría ratificarlo. |
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| Autor: | Gruberoviano [ 20 Oct 2010 14:07 ] |
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Carl Tunner escribió: En cuanto a Larmore, además de lo que dice Gino, creo que estuvo muy enferma. A lo mejor, alguién que conozca con exactitud el asunto, podría ratificarlo.
Lo digo yo en mi mensaje anterior: su cambio físico es verdaderamente impactante. |
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| Autor: | Carl Tunner [ 20 Oct 2010 14:14 ] |
| Asunto: | |
Gruberoviano escribió: Carl Tunner escribió: En cuanto a Larmore, además de lo que dice Gino, creo que estuvo muy enferma. A lo mejor, alguién que conozca con exactitud el asunto, podría ratificarlo. Lo digo yo en mi mensaje anterior: su cambio físico es verdaderamente impactante. Precisamente, cuando la ví por primera vez tan extremadamente delgada (en una condenación de Faust del Auditorio), me sorprendí y alguién me comentó, que había estado muy enferma. Por eso lo indicaba, por si alguién tenía más datos. |
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| Autor: | Siddharta [ 20 Oct 2010 14:24 ] |
| Asunto: | |
Gino escribió: La cosa es bastante más sencilla: cualquier cantante que fabrique el color de su voz, como ha sido el caso de Larmore, está condenado a una decadencia rápida a menos que tenga una gola de acero.
Yo creo que no es automáticamente el caso de Larmore. Por lo oído ayer (en una especie de arqueología de los restos del naufragio), su centro tiene una oscuridad natural cuando está bien colocado (ayer, en muy pocas ocasiones). No es genuinamente de contralto, pero le permite dar sin forzar el color necesario de los papeles de tal. Más oscuro que el de Von Otter, que sin embargo ha conseguido capear un repertorio mucho más amplio durante más tiempo. Si escuchas el temprano Giulio Cesare (qué tenía, 30 años?), el timbre es de una morbidez maravillosa, y un barniz oscuro bello y natural. El choque con la glotis se veía más en sus Rossinis, pero yo no hablaría de voz fabricada. |
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| Autor: | parte [ 20 Oct 2010 14:38 ] |
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Citar: Y este mensaje hace el número 4554, un capicúa precioso
sobre todo porque suma 9 y 9 por los dos lados : 4+5=9; 5+4=9 |
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| Autor: | Carestini [ 20 Oct 2010 18:16 ] |
| Asunto: | |
Siddharta escribió: Si escuchas el temprano Giulio Cesare (qué tenía, 30 años?), el timbre es de una morbidez maravillosa, y un barniz oscuro bello y natural. El choque con la glotis se veía más en sus Rossinis, pero yo no hablaría de voz fabricada.
Y su Ottavia de la Poppea de Jacobs…
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| Autor: | Gerardo Rosvaenge [ 20 Oct 2010 19:02 ] |
| Asunto: | |
Gino escribió: [...] a menos que tenga una gola de acero.
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