Bueno, yo no comparto la opinión tan negativa de Raúl Lanza, aunque no fue una noche que vaya a pasar a la historia (salvo por el tapeo de después, donde para que lo sepáis, os pusimos a bajar de un burro, jijiji

).
A lo que iba, ambiente habitual en el palacio: mucho zorro, visón y conejo con olor a naftalina. Algún sitio libre, pero tampoco nada exagerado teniendo en cuenta las fechas. No llovía a cántaros, lo cual es una novedad.
Sobre la
escenografía, casi todo ha sido dicho ya. Yo, clasicona que soy, seguiré insistiendo en que no me aporta nada que cambien de época las óperas dando lugar a anacronismos tontos como que los viajeros esperen la diligencia hablando por el móvil. Hubo algún detalle simpático y otros simplemente horrorosos, como el momentazo Agatha Ruiz de la Prada de los corazones sustituyendo a las flores en el aria de Lord Sidney. Feo el vestuario (¿por qué todos de negro? ¿había hecho el responsable el curso de "aprenda minimalismo en diez minutos"?). Un poco sosainas, en resumen, pero bueno, la obra escénicamente hablando tampoco da más de sí.
La
orquesta me sonó correcta, pero con un volumen excesivo, sobre todo en la primera parte.
Y vamos a por los cantantes, que ya sabéis que es como una guía de teléfonos. De mejor a peor, según mi humilde opinión:
Shi Yijie (Belfiore) fue lo mejor de la noche, vocal y escénicamente (había que verle haciendo el ganso en el escenario). Bonita y proyectada voz, buena técnica y, teniendo en cuenta que es un crío, habrá que seguirle la pista, porque promete.
Auxiliadora Toledano (Corinna) también me gustó, más en la primera parte que en la segunda, donde me sonó muy forzada al final. Lo mejor de la representación fue su dúo con el chino. Me quedé con ganas de escuchar más a
Ellie Dehn (Cortese), me encantó su timbre, aunque en las agilidades de su primera intervención me pareció agobiadísima, no sé si no le iba el rol o es impresión mía, pero después mejoró.
El resto del reparto, bues correcto sin más. Anodinos
Lola Casariego (Melibea),
Savio Sperandio (Profondo),
Valeriano Lanchas (Trombonok) y
Troy Cook (Álvaro). Comentamos en el descanso que el aria del catálogo daba para más.
David Menéndez (Sidney) tiene una voz opaca, es muy poco expresivo y un soso sobre el escenario.
Mironov es para dejarlo aparte: tiene una vocecita preciosa (sobre todo para el que le guste el timbre de tenor ligero, que no es mi caso), pero que sólo llega hasta la fila doce como mucho. Mejor en la segunda parte, pero en la primera se lo comió la orquesta.
Y he dejado para el final a
Mariola Cantarero (condesa) porque fue la decepción de la noche. Muy bruta, qué queréis que os diga. Gerardo dirá que filaba, a mí me recordaba más un slalom gigante (ahora me deslizo pacá, ahora me deslizo pallá...). O ella no tenía el día, o no lo tenía yo, porque me pareció una interpretación ausente de gusto musical y en cuanto a su vis cómica... se la había dejado en el otro bolso.
En resumen: teniendo en cuenta que Rossini no es lo mío (ciertamente imperdonable poner mal el nombre en el programa

), fue una representación simpática, con algunos momentos brillantes y un nivel general medio. Y la oportunidad de conocer a dos guapísimos muchachotes del norte (no se me enfade Doña Urraca

)
Ah, una colleja final para los maleducados del público que se levantan y se van con los cantantes todavía saludando en el escenario

Qué poca educación, poddió...