Wanderer escribió:
Casi a la misma hora, en el Prinzregententheater, se presentaba Written on skin, del compositor inglés George Benjamin. Estrenada el año pasado en el Festival de Aix-en-Provence, Written on skin parece haberse instalado de inmediato en el olimpo operístico, arrasando allí donde es presentada y pillando desprevenidos a propios y extraños, como suele suceder en estos casos. La obra resulta absorbente, apasionante, conmovedora. Representada sin pausas, sus tres actos de poco más de hora y media de duración total pasan en un suspiro gracias a la intensidad dramática de la ópera, a la claridad de su estructura, a la fuerza animal de las pasiones que expone y a la sabia dosificación de sus tensiones, simultaneando todo el tiempo los planos temporales, los espacios de lo real y lo angélico, de lo pasado, lo presente y lo eterno. La música, sorprendentemente legible, deja escuchar ecos del barroco, un barroco convertido como en marco, a modo de una patria intemporal, que convive con la ambigüedad de Debussy, con el lirismo de Mahler, con la fuerza agónica de Shostakovich, con el colorido inagotable de Messiaen. Parece imposible concebir esta obra con otra puesta en escena, con otros intérpretes; de hecho, habiendo visto en el vídeo de Aix a Mehta, la figura de Davies (brillante, irreprochable en el plano canoro) se antoja extraña, como impostora, como ausente. Purves y Hannigan, en cambio, son de una manera extrañamente elocuente y real, el Protector y la Mujer; él declamando con una intensidad casi insoportable, anunciando todo el drama por venir desde que proclama a la Mujer “my property”, y uno sabe que todo le va a ir mal a ese personaje; ella definitivamente una diosa de la música contemporánea, con un instrumento dúctil, poderoso, radiante, en manos de una intérprete física, y química, y sabia. Nagano dirige con su acostumbrada exactitud, pero también con fiereza; no rehúye ni la delicuescencia sonora de los momentos líricos, ni el sabor metálico de las brutales explosiones de la orquesta, siempre en flujo, siempre dinámica, siempre abriéndose y replegándose sobre sí misma; ciertamente un personaje más de la obra, acaso el más importante, aunque en la memoria lo que se instala es la peripecia de la Mujer, la libertad y la insolencia y la pureza de la Mujer. Éxito importante al final de la velada, bravos, pateos, conmoción. Si les gusta Otello, si les gusta Pelléas, les gustará Written on skin. Como se dice en las revistas, de conocimiento obligatorio.
Extraordinario comentario de esta maravillosa ópera. Hay vídeo y audio por ahí, no os la perdáis! Una de las mejores obras contemporáneas que he visto. Cuando la vi tuve que comprarme corriendo entrada para otro día.