Pues yo estoy muy de acuerdo con Mr. Hentzau, como casi siempre. Nadie discute que la rentabilidad de la ópera como cualquier otra manifestación cultural deba medirse en términos de rentabilidad económica, pero tampoco se puede admitir que cada estreno del Real, sea debut y despedida, y a nadie en el mundo le interese ninguno para reponerlo, que no estén claros los criterios (y su rigor) para atribuir dichos estrenos y que en tiempos de crisis, en el que todos nos vemos recortados, sea poco "edificante" que se pague lo que se paga por algo de dudosísima calidad y que no interesa al 95% de los aficionados al género al que pertenece, que salen entre espantados y de cachondeo del teatro (los que van). No hay que buscar la rentabilidad económica, pero cuando la situación es la que es, hay que guardar un poquito la "estética" y las formas, gastando dinero en algo que, por lo menor interese a un mínimo de destinatarios y no a cuatro gatos.
Efectivamente, los compositores actuales,(la gran mayoría) llevan a gala no gustar al público y no interesarle, es decir que es casi un baldón para ellos el posible éxito. Creo que por ahí va Mr. Hentzau en sus afirmaciones. En otras épocas, ese éxito era esencial para el devenir del compositor y su carrera.
Y ahora, no hace faltan que sigan con el remoquete y demagogias de inmovilismos y blá, blá, blá, que ya sabemos que algunos de ustedes son unos aficionados de muchíííísima categoría y nivel, pero no les he visto a ninguno hacer excursión a Madrid para ver ningún estreno.
