Anoche asistí a la representación por el segundo reparto y salí muy contento.
Divertidísimo el montaje de Joan Font. Parecía sacada de las páginas de "El Jueves". No quiero entrar en muchos detalles para no fastidiar a quien aún no haya ido, pero el momento Papatacci con coreografías y todo, o el Kaymakan, el tigre sicodélico, y en fín multitud de pequeños detalles como los guardaespaldas de Mustafá hacen que no perdiese la sonrisa a lo largo de toda la ópera y por momentos esta se convertía en carcajadas. Por otra parte, el montaje hacía buen uso de las posibilidades escénicas del Real, que según tengo entendido son muchísimas.
La orquesta, o más concretamente la dirección de López Cobos, me produjo sensaciones encontradas. Infame la sinfonía inicial, convertida casi en un ejemplo de como no hay que interpretarla. Se mostró insegura en la primera parte del acto I, yo diría que hasta el dúo de Lindoro y Mustafá o incluso hasta la escena cuarta, para ir entonándose a partir de ahí y concluir bastante bien el primer acto. Durante el segundo acto tuvo momentos destacables y en general estuvo mucho más en la línea de lo que pide la ópera.
Mustafá (Ulivieri): notable, dando sobradas muestras de la comicidad que requiere su personaje tanto vocalmente como en su interpretación. Isabella (Tro Santafé): excelente a pesar de algún pequeño problema en su primera escena con Mustafá ("
Del mio colpo or son sicura") pero remontando a partir de ahí brillando a gran altura en el papel. No conocía a esta mezzo valenciana pero la apunto en mi agenda para seguirla con atención. Lindoro (Alegret): bastante bien aunque en "
Languir per una bella" se le escuchaba poco no sé si se le puede achacar a él o a un volumen excesivo de la orquesta; más bien me inclino por esto último, porque después no tuvo mayores problemas en ese sentido. Taddeo (Bordogna): notable, (aplíquese lo dicho sobre Mustafá). El resto bastante decente y mención aparte para la excelente actuación del coro.
En definitiva que salí muy contento y satisfecho, eso sí las sardinas no las ví ni olí por ningún lado, aunque he de admitir que olvidé mis prismáticos.
