Función del día 4.

Bayo y Keenlyside en Enero de 2002
Hace nueve años vi Pelléas en el Real, con María Bayo y Simon Keenlyside, y Armin Jordan a la batuta, he aquí una crónica :
http://www.filomusica.com/filo25/v1.htmlDesde y hasta hace poco, no volví a acercarme a esta obra, y lo lamenté, por que descubrí que era maravillosa, pero muy onírica, y por ello un poco difícil.

Beuron y Tilling en Noviembre de 2011
Bien, esta producción de 2011 me ha gustado en términos generales.
Sylvain Cambreling ha dirigido muy bien la orquesta del Real. Debussy estaba en la sala, aunque sin llegar al logro de Bychkov, aunque bueno, hablamos de partituras diferentes. Muy bonito el comienzo y el desarrollo de los interludios. Se movía como pez en el agua, haciendo la velada disfrutable.
Yann Beuron tiene una voz bonita, pero es engullida por la orquesta muchas veces. No veo a este señor cantando en otro idioma que no sea el francés.
Camilla Tilling sigue teniendo la preciosa voz que le escuché en el San Francisco este verano, pero en vivo es más pequeña. De todos modos el "Mes longs cheveux" le salió de muchos quilates, con mucha musicalidad. Buena creación.
Laurent Naouri hizo un buen Goulaud, pero no me pareció tan en su tinta, en la antítesis de su Faninal en el Rosenkavalier de hace un año, donde sí lo dio absolutamente todo de sí.
Hillary Summers hizo una maravillosa Geneviéve, y su voz no me pareció pequeña para nada. Un lujo la escena de la carta, aunque su voz es algo pastosa y nasal. Maravillosa.
Bien el resto de comprimarios, aunque el niño Seraphim Kellen como Yniold no me gustó mucho, siendo la suya una voz pastosa, pero bueno, al ser un niño se le perdona:P
La puesta en escena del original Robert Wilson le viene muy bien a la obra, creando un mágico mundo en el que las luces y el vestuario eran los protagonistas. Un mundo de colores azul o violeta dando la sensación continua de amanecer o anochecer, con escenas bellísimas como la de la gruta, el comienzo, la escena de Pelléas y Goulaud en la torre, o el final, en el que Mélisande se levanta de su lecho de muerte, tal vez convertida en su hija, que seguirá sus pasos.