Crónica del día 28.
Gran noche de ópera, señores.
El público ha vuelto a superarse, con 30 minutos de ovaciones. Con gritos de "Perfecto" "ole, torero", con don Placi capeando, unos bravos grandes y con la gente llamando mucho a escena. Nunca había visto aplaudir tanto a Plácido.
Domingo ha estado increíble, para no ser barítono. Ha cantado con una voz imponente, con momentos de gran dramatismo en "Plebe, Patrizi", "orfanella al Tetto", en el acto segundo y en el final desde el dúo con Fiesco. Un gran actor, con gran presencia escénica. Un verdadero gigante, como pocos han habido. De todas las que le he visto, la mejor de sus funciones, junto a Siegmund.
Mula repitió, con mejor voz, su bella Amelia. Con voz muy verdiana.
Furlanetto hizo un Fiesco más o menos aceptable. Cantó bien , pero con emisión nasal y un poco empalagosa. Prefiero a Prestia, pero reconozco que en la escena final se defendió con dignidad.
Marcello Giordani hizo un buen Gabriele, con voz heróica, densa, recordándome al Domingo joven, a su Gabriele Adorno del met en 1995. Pero esta vez, también prefiero al más lírico Sartori, ya que Giordani en los momentos de mayor lirismo se pasa de metálico.
Ángel Ódena, esta vez, sí creó un excelente Paolo. Para mí el mejor de la noche con Mula y Domingo. Qué voz. Qué manera de actuar. Un verdadero villano y un competente cantante.
Ahora sí pude disfrutar de la orquesta, estando en un sitio más cerca. López Cobos, sin estar a la altura de su Salome, ha pasado el examen con nota, sacándole partido a la orquesta, con bellos sonidos de los contrabajos, que añadían tensión a la obra, o del clarinete en come in quest'ora.
Bien el coro.
Y una vez más gocé de la bella escena de Del Monaco.
En definitiva, una gran función de ópera, de la que se hablará, y mucho, durante futuras temporadas, con un Plácido Domingo que llenó el teatro, y lo puso en pie, que llenó de aura musical a sus colegas y que se emocionó hasta las lágrimas con los bravos.
El mejor Domingo que ha cantado en el Real. Bravo.