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Vistos las dos distribuciones de esta Sonnambula, la impresión es de escaso entusiasmo. Un espectáculo digno y aceptable, pero nada más.
Cuando vas a ver dos representaciones de este título y resulta que una de las sopranos que canta la Lisa tiene más voz que las dos Aminas juntas, mala cosa. Cuando una de las protagonistas-Patricia Ciofi- emite un sonido como el de Joaquín Sabina trasmutado en primadonna romántica o similar a la psicofonía de mi bisabuelo ... difícil es que esto remonte.
Se pueden aceptar dos Aminas "geriátricas" que no irradien la juventud, candor, inocencia, frescura y lozanía del personaje (ni en lo vocal ni en lo escénico) si estamos ante una fuoriclasse, que con altas dosis de virtuosismo vocal compense esa circunstancia. Aún así, las dos últimas sopranos belcantistas encuadrables en esa categoría, Edita Gruberova y Mariella Devia, en su suprema inteligencia y sabiduría fueron arrinconando este papel en su último período de carrera, mucho antes que, por ejemplo Lucia o Elvira de Puritani que han mantenido mucho más tiempo.
El sonido que produce actualmente Patricia Ciofi es inadmisible en un escenario operístico y no digamos en una obra belcantista. Centro y grave totalmente áfonos, un auténtico "buco" en el que no existe ni timbre, ni esmalte, ni sonido alguno. El registro agudo suena, pero de manera ácida, estridente, desabrida. En resumen, una tortura para los oídos y no digamos en un repertorio en que se busca el ideal de belleza. No sirve que se domine el estilo, que se tenga inteligencia o se vaya de actriz, porque las deficiencias de partida ya son imposibles de disimular y compensar. Con 1.60 no se puede ser pívot enla NBA, ni se pueden ganar los Juegos Olímpicos con barriga cervecera y fumando dos cajetillas diarias, ya puedes ser muy listo. Encima con una Lisa al lado (Eleonora Buratto, soprano con sus defectos y centro falseado, abombado) que parecía Brunilda en comparación. La Massis resulta más aceptable. La voz es la que es, paupérrima y además desgastada, pero no afónica. Un sopranino ligerísimo para operetas de Offenbach o Hahn. Eso sí, sabe regular el sonido, la coloratura es aceptable y tiene legato. Algún sobreagudo le entra, otros resultan abiertos y agrios, pero bueno, una interpretación decorosa y muy digna.
Hace unos años ví en Bilbao un Elvino a Flórez que sigue siendo la mejor interpretación que le he visto en directo. Hoy día, han desaparecido totalmente cualquier atisbo de espontaneidad, frescura, vivacidad o entusiasmo. Quede claro que fue el mejor de todos, para que ningún "florezido" me espere a la salida, pero lo que escuché en el Liceo fue una interpretación medida hasta el extremo, controladísima, calculada, inevitablemente fría. Un fraseo compuestísimo, en estilo, con un legato de factura y su consabido timbre liberado, nítido con una articulación irreprochable. Eso sí, un fraseo carente de comunicatividad, distaccato, lineal, monocorde, falto de fantasía y de paleta de colores. Por supuesto, desaparecido el re bemol (aún lo tengo en los oídos) que se cascó en Bilbao "Altro voto traditrice aaaaah" los agudos siguen estando, pero han perdido desahogo, hay más apreturas y tiranteces en esa franja. Dicho esto, estamos ante un señor que lleva ya casi veinte años de carrera, y pensándolo bien es lógico que se mida, cuando tienes que hacerte oir con esa voz tan justita de caudal (hasta Albelo tiene más presencia sonora) en tandas 8 funciones en teatros tan grandes como el Liceo, el MET, La Scala, el Covent etc.... y así durante ya casi dos décadas. La cuestión es si esto le dará para seguir cantando los mismos papeles, que tendrán que seguir siendo los mismos, y con ello seguir concitando la atención de los públicos como divo puntero, porque las limitaciones de su material son infranqueables y cada intento por saltar a repertorios más líricos se ha saldado con resultados decepcionantes como todos ustedes ya saben.Dejando quizás a salvo el Arnold que tuvo críticas más bien positivas (yo no he oído la grabación completa). Aquí el debate o encuesta (de esas que tanto nos gustan en el foro) sería "¿Le sigue cautivando viajar para ver a Flórez cantar de manera medida y previsible y con agudos que ya nunca serán los de antes Almaviva, Lindoro, Elvino, Don Ramiro, Uberto di Snowdon, Tonio o Comte Ory? ¿A sus propios seguidores les sigue compensando como, por ejemplo a un seguidor como yo de Edita Gruberova le sigue compensando verle una y otra vez, pongamos el Roberto Devereux o me compensaba verle a Kraus los Duques o Alfredos que hicieran falta? ¿Al público en general que no es fan pero sí aprecia sus indudables cualidades como tenor de belcanto?
Albelo me gustó más que las demás veces que le he visto. Lógicamente, menos encorsetado y con más entusiasmo y frescura que quien tiene ya hecho todo, su línea resultó más uniforme que otras veces y emitió algún sobreagudo de factura que corrió bien por el Liceo, pero la imitación (más bien intento) del Maestro Kraus roza ya la patología y sigo oyendo un timbre sin ninguna calidad, ni belleza, ni personalidad.
_________________ "El canto como la belleza que se convierte en verdad" (Friedrich Schiller)
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