Sr. Zacarías, su afán por defender casi en solitario a Mortier ante el aluvión de opiniones negativas me produce simpatía. La entrevista que menciona en Scherzo con Suñén y Reverter yo la leí en su día y efectivamente el tono no era el más lisonjero de los posibles ante un nuevo director artístico del Real. Creo que Moral fue director de Scherzo durante bastantes años, aunque hablo de memoria (también es verdad que seguramente su mandato no merecía un fin como el que tuvo. Y también es verdad que las críticas de Scherzo a los sucesivos espectáculos del Real en la era Mortier son a menudo de tono positivo).
Pero de ahí a todas las cosas que está diciendo en sus últimos mensajes... ya no se puede estar de acuerdo, por ejemplo cuando atribuye a foreros llevar la crónica escrita al teatro. No nos engañemos, este Macbeth es una producción muy muy particular y desde luego a mi entender no muy fiel a Verdi; el Macbeth que se está viendo en el Real es ante todo el de Tcherniakov, como sintetizaba Tip con la brillantez y el ingenio que son habituales en él (conste, que el Sr. Tip no me tiene en nómina

). No es un Macbeth, además, que vaya a gustar al, llamémosle así, aficionado tradicional. Asúmase y punto.
De los maestros que menciona, yo diría que la carrera de Salonen ya estaba bastaaaante hecha antes de que Mortier empezara a mandar en esto de la ópera. Tampoco sé muy bien si la relación entre él y Metzmacher es tan estrecha como para poder decir que le ha lanzado. A Currentzis sí le llevó a París para este Macbeth, y en Madrid parece que es y será un habitual. El auge de Heras-Casado se debe ante todo al gran talento del propio maestro, pero ¿al patronazgo de Mortier?
De los cantantes habituales, como se desprende de los mensajes anteriores, hay un poco de todo, ¿no le parece? Descubrimientos interesantes pero también otros que no lo son tanto.
Yo pienso que Mortier tiene ideas buenas e interesantes, también un perfil y unos gustos muy definidos, que en parte coinciden con los míos y en parte no. Para destacar sus cosas buenas tampoco hace falta pretender que todo lo que hace es maravilloso.