Lenski escribió:
Durante la representación de Don Giovanni en el año 98, en la escena final de la cena, tenían que sacar unos platos de comida, y se les cayó al que los sacaba unos minutos antes, por lo que no tuvieron más remedio que improvisar algo urgentemente.
Total, que sacaron una manzana, y como el escenario estaba inclinado y la mesa por lo tanto estaba en rampa, al ponerla sobre la mesa, la manzana empezó a rodar hacia abajo poco a poco. Al principio muy despacio y luego fue acelerando. Yo, que en aquella ocasión estaba en el público, escuchaba como la gente decía, "a que se cae, a que se cae..." y al final terminó cayendo al foso sobre la cabeza de uno de los músicos, para deleite del público y de un servidor. Fue una escena de lo más divertida. Mientras tanto, Don Giovanni y compañía, cantando como si nada.
Jaja, me acuerdo muy bien de esa manzana: creó verdadero suspense hitchcokiano entre los que estábamos entre el público. También me acuerdo de cuando, en la primera
Bohème, la que hacía de Musetta rompió con tanta fuerza los platos que uno de los cacharros rotos cayó sobre los músicos del foso.
Más grave a nivel teatral fue lo que pasó en las
Bodas de Fígaro que montó Sagi en el Villamarta. En el segundo acto se abrió la puerta de la habitación donde supuestamente estaba encerrado Cherubino, y ésta permaneció de par en par durante al menos dos minutos mientras el Conde le exigía a la pobre Condesa (Elisabete Matos) que abriera de una vez para ver quien estaba ahí metido... Al final se cerró sola milagrosamente desde dentro, mientras que el que hacía de Conde, que se había percatado del asunto, se esforzaba por no mirar directamente, el pobre.
Y ya que hablamos de puertas, y por salir de Jerez, estuvo gracioso lo que le pasó a Alfredo Kraus en el
Werther del Maestranza: la puerta de la casa de Charlotte estaba atrancada y el tenor tuvo que acceder al interior por la "tercera pared", es decir, por la boca del escenario, como si fuera un fantasma atravesando el muro. Cosas que pasan.