El idiota escribió:
Carl Tunner escribió:
EL de La Scala fué insuficiente, pero Cedolins, Zajick, Salminen y Gatti, les prefiero a cualquiera de ese reparto londinense.
No sé qué tal fue el de Londres (aún no me paré a escuchar los fragmentos que ha colgado Mitridate, a quien quiero agradecer una vez más sus maravillosas crónicas londinenses

), pero el de la Scala no es que fuese insuficiente, es que fue vergonzoso...

Pues yo lo ví allì el 9 de Enero con Salmimen como Filippo en lugar de Furlanetto y me pareció un Don Carlo flojo, pero lo normal con los mimbres que hay hoy día. El reparto femenino no me parece muy mejorable, el masculino algo más pero en cuanto barítonos y bajos hay lo que hay. La dirección de Gatti no me convenció, ni acompañó ni colaboró con los cantantes, todos ellos, excepto Zajick ante papeles que les sobrepasaban. Morosa, falta de nervio y de aliento Verdiano, tampoco es que fuera un prodigio de capacidad de análisis ni de narración. Pero orquesta y coros son fabulosos en "su repertorio" y ahí tienen a Gatti. Es el director italiano más considerado actualmente, tras Muti y Chailly y está dirigiendo Wagner en Bayreuth. Tras Sinopoli, no había ido ningún italiano. Es resumen, es lo que hay.
Estos días he visto un Wozzeck en La Bastilla. La orquesta, fantástica, pero la dirección de Hanchen anodina y la producción de Marthaler, un horror, un absurdo (la sitúa en un comedor de un colegio infantil) y no aporta ninguna idea de interés. En fin, un Wozzeck en que no había tensión ni por la dirección musical ni por la escénica, lo cual es un pecado en una ópera que tiene tanta y tantos momentos de clímax como ese final que están votando en los 40 principales. Así las cosas, sólo se salvaban, los veteranos Waltraud Meier (en claro declive pero siempre gran artista, aunque la producción poco ayudaba) y Kurt Rydl como el doctor.
Muy disfrutable, sin embargo, Mireille de Gounod en el Palais Garnier. Una ópera irregular, pero muy interesante y con muy buenos momentos. Con un fino y delicado melodismo francés, unos coros con mucho sabor, momentos con protagonismo de lo sobrenatural, del mundo mágico y feérico...Un estupendo papel protagonista a cargo de Inva Mula, buena soprano, justa de centro, ayuna de graves, con tensiones en el extremo agudo, pero con sentido de la línea, musical y comprometida dramáticamente. Encantadora en lso primeros actos y conmovedora en el final. Idiomáticos y totalmente dominadores del estilo Silvye Brunet y el veteranísimo Alain Vernhes. FLojo Frank Ferrari y espantoso el tenor Charles Castronovo con la voz empotrada en la gola. Buen trabajo de Minkowski y bella producción de Nicolas Joel.