bayista escribió:
Yo disfruté muchísimo de la función en su conjunto, de esas que salen bien y punto.
Sagi dirige en una clave que no, digamos, me apasiona, pero hace su trabajo con verdadera maestría y no deja ni un sólo cabo suelto, lo que es absolutamente plausible. Su producción, además de la preciosa escenografía de Daniel Bianco y los algo menos preciosos pero coloridos figurines de Renata Schussheim, es realmente teatral y ahonda en aspectos muy interesantes de la personalidad de Cherubino o la condesa Rosina. Quizás el telón, aunque bonito, terminaba por cansar un poco (yo pensaba, ahora se levanta... pero no) y uno podría ponerse tiquismiquis con la arquitectura sevillana (un dormitorio no puede estar en un atrio del patio principal, además de quedar entonces bastante lejos del dormitorio de la condesa, correctamente colocado en un corredor del primer piso... otra cosa es que uno quiera enseñar los bailecitos del recreo), pero esto no son más que nimiedades ante una puesta tan redonda.
Musicalmente López Cobos hizo alguna cosa mona, alguna menos mona y, en general, acompañó con gracia a unos estupendos cantantes.
La mejor, de lejos, Barbara Frittoli. La voz tiene un vibrato que se ha criticado, pero a mí me resulta tan absolutamente natural que me parece realmente atractivo. Vibrato aparte, la voz resulta increiblemente envolvente y etérea, de volúmen generoso y una homogeneidad apabullante. Es cierto que se le puede pedir una mayor incisión en el agudo y que el da capo de Dove sono, en pianissimo, adoleció de una mayor volatilidad, pero la soprano canta con una italinitá y un savoir faire que realmente te dejan pegado a la butaca. Además es una... no diré actriz, sino cantactriz como pocas, que no sólo encarna al personaje con una naturalidad pasmosa sino que además, como verdadera diva, es un imán en escena que logra captar la atención como si la siguiera un cañón de luz. Una de las grandes, sin duda.
Frente a ella se medía nuestra española Isabel Rey. La valenciana tiene todas para hacer de su Susanna una verdadera creación: actriz cómica impagable (lo cual es difícil), exagerada a veces pero realmente hilarante, y con el estilo mozartiano bien asumido. Para ser sinceros diremos todas menos una: la materia prima. Y es que las buenas intenciones se quedaban un poco a medias ante un instrumento tan pobre (realmente pobre, comparado con sus compañeros... con TODOS sus compañeros), además de una molesta tendencia a desafinar (que acusó, sobre todo, en el recitativo Giunse al fin). El otro día preguntaban qué le veo a Frank Lopardo: Pues lo mismo que a Isabel Rey, todo menos la materia prima.
Los hombres iban muy bien servidos de instrumento. Tezier es verdaderamente un BARITONO andante, con una voz, si bien no especialmente grande, sí robusta y timbradísima, e hizo un conde firme, aunque no respirara mucho Mozart por sus poros y los recitativos parecieran importarle lo que las consonantes a Caballé (verdaderamente lastimoso el Hai gia vinto), todo lo contrario a un entregadísimo Pisaroni, de voz de menos calibre aunque increiblemente bien colocada y de una proyección de una naturalidad que parecía estar hablando (y no en el sentido Schott de la expresión...), y que además matizó con gran sentido de la teatralidad.
Marina Comparato fue un estupendo (y guapísimo) Cherubino, de voz cálida, homogénea y amplio agudo, y escénicamente muy resuelto (aunque quizás demasiado... imberbe, para tener tanta hormona bajo la... no-barba).
Pero todo esto queda empeñecido ante un plantel de asistentes que bien merecería un Sold s así.
Muy de acuerdo en lineas generales. Sólo, con permiso, unas diferencias.
Buen apunte en cuanto a su recreación como actriz del personaje (has dado en el clavo) pero el vibrato de Frittoli para mí no es "natural". La prueba es que es irregular, de fluctuación asimétrica. Y Creo que exageras un poco sobre la "pobreza" de instrumento de la Rey, de hecho creo que estamos acostumbrados a Susannas bastante más livianas.
A Tezier yo le veo el problema de que en ocasiones la voz se le va para atrás (ello contribuye a su volúmen) y en escena es un poco "mueble". Pisaroni, para mi gusto, hizo muy bien el "Se vuoi ballare" ("diluyendo" como se debe en "Contino", sí señor) pero en su aria del último acto le faltó incisividad, punta. Y eso que, en ese momento, Sagi le brinda uno de los golpes más vistosos y geniales de la representación.
Ah, y el Cherubino bien cuando tocaba notas cortas pero en las largas también sacó un vibrato rarito, rarito.
Pero lo importante:
bayista escribió:
Yo disfruté muchísimo de la función en su conjunto, de esas que salen bien y punto..
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