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No esperaba gran cosa de los cantantes, desconocidos todos para mí. Como además no daban programa (aunque se podía coger una revista con toda la temporada) y el que vendían era todo en sueco, me quedé en ascuas. Pues bien, la representación, que era el estreno, fue más que digna, sin fallos, a la altura del primer reparto del Real de hace cuatro años y muy superior a la del segundo. Claro que tener Vratogna es jugar con desventaja.
Gustavo fue Andrea Caré, que parece ser un ídolo aquí. La verdad es que canta con gusto y sin tener un vozarrón se le oye muy bien; los agudos son buenos y no los escatima, aunque a veces los acorta. Algo apretada la voz en la tesitura alta pero sin atisbo de quiebra o de falsete. Muy bien el aria de entrada y la del tercer acto, sin embargo flojeó en "Di tu se fedele" y eso que se la ralentizaron. Los graves son casi inexistentes.
La soprano, Emma Vetter, tiene potencia para dar y tomar, la voz es algo engolada y apenas usa el piano (el de las teclas no, el otro) pero su Amelia fue muy aceptable y emotiva. Sus únicos problemas en el acto segundo fueron para ponerse la capucha cuando venía su marido. Casi la pilla antes de tiempo.
Renato lo encarnó un tal Fredrik Zetterström, que no es una maravilla pero deja en paños menores a mi ídolo. Su "Eri tu", que también fue ralentizado, aunque creo que por motivos dramáticos, fue notable, aunque lo dejó medio agotado porque a partir de ahí se le escuchó en algunos momentos una pequeña ronquera, nada importante.
Susanne Resmark dio vida a la maga Ulrica y estuvo bastante bien -aunque no es contralto-, sobre todo en el "Re del Abisso" que tanto me cuesta encontrar una interpretación que me guste. Los graves fueron buenos y sonoros, lo mismo que los agudos. Y siniestra un rato. Muy flojita Marianne Hellgren Staykov como Óscar, una chen total, en cuanto coincidía con un par de instrumentos no se la oía. Mejoró en el "Oscar lo sà", en la parte que se la pudo oír. El resto de secundarios estuvo a buen nivel, lo mismo que el coro (salvo las seguidoras de Ulrica en la presentación de esta). La orquesta, en cambio, me pareció algo decepcionante, sobre todo los contrabajos. Quizás fuera pequeña pero no sonó especialmente bien.
La puesta en escena, acorde con la corriente actual: semiescenificada. Unos adornos navideños, unos globitos, la mesa de Ikea para el "Eri tu" y ni atisbo de palacio. Lo mejor, Gustavo cantando el "Forse la soglia attinse" desde el proscenio, que no es tal, sino un palco real.
A ver si recupero mis piernas...
_________________ Mejor un mal Verdi que un buen Britten.
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