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Leídas con gran respeto las opiniones que se han ofrecido sobre el Poliuto que ayer ofreció su 4ª y última representación, quisiera aportar mi opinión por primera vez.
Yo creo que en lo sustancial hay un amplio consenso. Aunque creo que con matices importantes.
Quisiera empezar por quien más consenso ha creado: Giovanni Battista Parodi. Creo que no he oído cantar tan mal a nadie. Y no digo que sea lo peor que he oído, digo que es probable que sea el cantante (salvo en intervenciones anecdóticas) que peor sepa cantar de los que han pasado por el Euskalduna. Mal gusto, inexistente línea de canto, emisión a base de barrigazos de una voz, por otra parte, tan sonora como desagradable.
Vladimir Stoyanov, me pareció magnífico en su role, en el que se le vio moverse a gusto ofreciéndonos toda la línea de canto, intensidad y calidad cromática que le faltó a su colega.
Para mí el caso de Francisco Casanova es una auténtica lástima. Posee un instrumento de una belleza poco común, dentro del pentagrama y en frases no excesivamente largas, ofrece un sonido de una calidad extraordinaria. Para mí su dúo con Fiorenza Cedolins del segundo acto fue de lo mejor de la opera. Sus problemas empiezan en cuanto se le empieza a exigir frases de una cierta consistencia, agudos más exigentes y, en definitiva, trabajo técnico. Pese a todo podría hacer una extensa relación de tenores que han pasado recientemente por ABAO que preferiría hubiesen sido sustituídos por Casanova.
Fiorenza Cedolins tiene ganada la partida antes de empezar a cantar. Su fama, bien merecida, le precede y el público está entregado a priori. Yo también. Solo anotar que la noté con una dificultad no observada anteriormente en el agudo, donde se le estrechó alarmantemente la voz y resultó un tanto hiriente.
Mauricio Pace, me resultó extraordinariamente adecuado, con una voz muy expresiva y de un timbre muy rico. Esperemos su evolución.
Pero a mí quien más me sorprendió, en su cortísima intervención, fue Mikeldi Atxalandabaso. Bello color, intachable emisión y un volumen por encima de alguno de los citados, piden a gritos una oportunidad de más calado. Le espero en Turandot.
Por último citar a la figura más injustamente olvidada de los comentarios leídos y eso pese a que sus intervenciones son más numerosas que las de varios de los citados: el Coro de Opera de Bilbao. Algunos pequeños desajustes o frase destemplada, no empaña una excelente labor. Bello color tímbrico, empaste, afinación y volumen. ¿Qué más se le puede pedir a un Coro? Tenemos una inmensa suerte de contar con ellos. Son garantía de un nivel medio de calidad que para otros menesteres anhelamos.
Un cordial saludo
_________________ Batallere.
Es solamente mi modesta opinión
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