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Al ir abriendo la página del foro para comentar la función de hoy del Così fan tutte me rondaba la cabeza una pregunta: ¿por qué todas las crónicas que he leído por aquí y en los periódicos hablan sobre todo de la puesta en escena y se olvidan de la música? No sé la respuesta pero tengo mis teorías. Voy con mi crónica y luego les cuento.
Hoy ante todo ha triunfado LA ÓPERA. Esto es la, deliciosa obra compuesta por Mozart sobre un libretto de da Ponte y la interpretación que han llevado acabo un equipo fabuloso de cantantes, músicos, directores de escena y demás.
Es Così fan tutte una ópera muy coral aunque solo cuente con 4 protagonistas y 2 secundarios. La clave para que musicalmente funcione no está tanto en tener los mejores cantantes del mundo sino en que funcionen como conjunto. Esta ópera no triunfa por sus arias sino por sus dúos, tercetos, cuartetos y sextetos. Más importante que un "come scoglio" espectacular es una compenetración perfecta entra las dos hermanas, entre los enamorados y entre todo el sexteto del reparto. Afortunadamente eso es lo que ha pasado hoy. Ni Frisch ni Gardina ni Wolf ni Gatell son primeras figuras que llenan cualquier teatro. En cambio son todos ellos muy jóvenes con muchas ganas de hacer buena música y muy trabajadores. El trabajo, el ensayo en Così es aún más necesario que en otras óperas para poder conseguir esa compenetración que planteó Mozart al componer esta obra maestra.
Todos los conjuntos han estado resueltos maravillosamente y las arias en general con bastante solvencia. Especialmente destacables han sido la Firodiligi de Annet Fritsch y el Ferrando de Juan Francisco Gatell. La primera ha desplegado una voz poderosa, una estupenda línea de canto Mozartiana y una emoción dramática fuera de serie. El segundo, con un timbre bello posee la voz perfecta para este papel y ha sabido hacerlo suyo. Ojito con este joven que como siga así dará mucho que hablar. Aunque lo importante ha sido el conjunto, la función ha estado llena de momentos gloriosos: el "come scoglio", "una aura amorosa", toda la escena final del primer acto, un "per pieta, ben io, perdona" antológico...
He leído muchas críticas a la dirección orquestal de Cambreling, muchas de ellas centrándose en la lentitud y pesadez de su dirección. Para entender esto hay mirar la concepción músico-escénica que han planteado Cambreling y Haneke. Y sí, digo juntas música y escena porque para que se alcance una función redonda, como ha sido esta, tienen que ir de la mano. La concepción teatral de Haneke para esta obra es lenta y además pausada. El desarrollo de la trama se produce en los recitativos y ahí es donde reside la mayor fuerza del trabajo actoral de esta producción: en la interpretación que hacen los cantantes en todos y en cada uno de los recitativos. Y no solo durante ellos sino también después de ellos, en momentos sin música que llegan hasta el medio minuto pero que llenan el teatro de gestos, miradas y movimientos que explican perfectamente la dramaturgia de la obra. Gracias a este estupendo trabajo te crees una historia tan inverosímil como la que nos ocupa. Ves los sentimientos de los personajes a partir de cómo expresan el texto y de cómo lo acompañan con su actuación. Esta concepción tan teatral requiere de estos tiempos lentos y tiempos "muertos" y así ha sido la concepción musical: pausada, dando tiempo a respirar todas las emociones que se iban expresando sobre el escenario. Podrá gustar más o menos, alguien podrá preferir unos tempi más rápidos, pero lo que está claro es que la música de Mozart admite estos y funciona.
A mí la propuesta teatral de Haneke me ha gustado mucho: puesta en escena sencilla pero trabajadísima con los actores y como ya he dicho ligada perfectamente a la música.
Éxito tremendo ante el público de Real que empezó un poco frío pero a partir del "come scoglio" se desmelenó a aplaudir arias y dúos sin parar. Grandes ovaciones para todo el conjunto vocal, en especial para Fritsch, para la orquesta y Cambreling. Una pena que no subiera nadie del equipo escénico porque ellos también se merecían muchos aplausos.
Y termino con la pregunta del principio: ¿Por qué algunas crónicas han sido frías con los aspectos musicales? Solo encuentro dos posibles explicaciones: - Muchos han caído en la tentación de personalizar demasiado la producción en Haneke cuando está claro que ha sido un gran trabajo de todo un equipo muy talentoso - La presión, los nervios y la juventud pasaron factura en el estreno y algunas cosas no funcionaron tan bien como lo han hecho la noche de hoy.
En resumen, que me he perdido un Barça - Madrid, según me cuentan muy espectacular, y no me arrepiento lo más mínimo. Es más, parece que el sábado hay otro Madrid - Barça y yo vuelvo a tener entradas para el Così. Ni me planteo la duda, al Così de cabeza. Y si aceptan el consejo de este humilde aficionado no se lo pierdan ustedes tampoco.
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