Con cierto retraso, porque vi la retransmisión el 10 a través de Opera Oberta, pero ahí va la crónica…
No conocía este título, y la verdad es que me encantó. Es poco: me pareció fascinante. Denso, conciso, sugerente, variado… ¿otra "ópera redonda"? A falta del parecer de los expertos en la
redondez lírico–dramática, para mí sí fue una noche redonda de ópera.
Scott Hendricks estuvo francamente bien, en un papel que domina. A veces los requerimientos de la dirección de actores no le favorecieron precisamente (algunos gestos de placer llegaron a resultar un tanto grotescos), y la escenografía le jugó malas pasadas ya desde el principio –el tropezón inicial hacía temer por el estado del menisco del cantante–, pero ofrece una visión muy acertada de las dudas de un personaje tan atormentado como Roger II de Sicilia. Aunque yo hubiera preferido que reflejase más convicción en el himno apolíneo del final, donde no resultaba demasiado claro que el rey hubiese superado sus contradicciones.
En el "debe" de la función del día 10,
Anne Schwanewilms fue lo más flojo del reparto. No me gusta demasiado su voz, pero es que aquel día la tenía completamente atrás, y los problemas en el agudo eran más que evidentes. Creo que Roksana no es papel para ella, ni por vocalidad, ni mucho menos por temperamento, pues no consigue dar la impresión de sensualidad que debe transmitir la reina: en los momentos de mayor
voltaje no pasaba de ser una Castafiore remilgada que ha de hacer de niña mala, muy a pesar suyo, por exigencias de la
regie. Arruinó la maravillosa melodía oriental que canta en el Acto II, porque no se lo creía. Y si ella no se lo creía, el espectador se lo cree menos.
Francisco Vas estuvo realmente bien, en un Edrisi que parecía en el físico un familiar muy próximo de Karl Lagerfeld. Muy bien escénicamente y siempre solvente en lo vocal, nos deleitó en Oviedo con un estupendo Maestro de Danza en la tan traída y llevada
Ariadne auf Naxos de septiembre.
Esperaba menos de
Will Hartman en el difícil papel del Pastor, pero me gustó más de lo que pensaba, a juzgar por lo que se había comentado de este cantante en mensajes anteriores. A pesar de algunos desajustes, me convenció, en un papel nada fácil.
Daniel Borowski y
Jadwiga Rappé cumplieron con sus breves papeles, y resultaron expresivos en sus breves frases como Arzobispo y Diaconisa. Vestidos de negro, como los miembros del coro, estaban alojados al principio en unas fantásticas estructuras rígidas que evocaban la silueta de un arzobispo –al menos, se apreciaba una mitra y una capa pluvial–, realizadas en un material plateado. El recuerdo del genial "desfile de modas eclesiásticas" en
Roma de Fellini estaba muy presente.
Como ya observó Wotan74, la orquesta sonó bien bajo la batuta de
Josep Pons. Y tratándose de esta orquesta, es lo mejor, con mucho, que se puede decir. Discrepo de la opinión de este mismo forero acerca de la dirección de escena de
David Pountney, porque a mí me gustó. Más en unos momentos que en otros, pero me gustó. Con todo, eché de menos una mayor sensualidad en el Acto II, el "acto oriental". Y no me disgustó en absoluto el despliegue de sangre y cabezas de cornúpetos en el Acto III, recreando un ambiente de cultos dionisíacos. Eso sí, la escenografía era incómoda y hasta peligrosa para los cantantes (que se lo digan a la rodilla de Scott Hendricks…

). La iluminación me pareció muy acertada, con las luces de diversos colores sobre el enorme graderío que llena el escenario.
Un comentario que quizás resulte interesante: en la retransmisión en mi universidad estaba presente una persona que había asistido al general en el Liceu, y me comentó que la realización de la ópera para ser retransmitida hacía que la escenografía y la iluminación ganasen mucho, pues había juegos de luces que en el teatro pasaban desapercibidos por completo, y apariciones y desapariciones de los bailarines por los practicables, que en la sala no se veían mucho. Es un matiz a tener en cuenta.