gakugeki escribió:
Yo no me pelearía por eso. Es un elogio muy tasado por su contexto. Es casi como decir que el mejor Caravaggio del Prado es el David.
Dicho esto, en la función hubo momentos que me emocionaron; por ejemplo, el concertante famoso del primer acto, e incluso las notas finales. El pietà, rispetto estuvo conseguido.
También me gusto cómo resaltó Currentzis la sonoridad propia de música popular italiana que hay en momentos de la obra.
Pero, por ejemplo, me emocionó más Iolanta. Y eso que estimo mucho más esta obra de Verdi que la de Chaikovsky. No sé, ¿será cuestión de la época del año?
Pues oiga, tampoco debía de ser mi noche aquella de la función del 23 porque tampoco levité tanto como debería a tenor de los comentarios tan elogiosos que se están haciendo. De hecho alterné momentos de aburrimiento e indignación como todos aquellos en que los cantantes cantaban desde dentro de la caja con otros en que me animaba un poquillo más en momentos orquestales y del coro. Cierto que la partitura es muy chula y tiene ese sabor a música popular italiana y Currentzis lo resaltó y le dio mucha vidilla, pero también en sus momentos sonó pachanguero. (Ayer comí con una persona que tuvo esta misma impresión, así que me he animado a decirlo ahora que ya que no sólo parece una impresión mía).
Con todas las distancias (muchas) que existen entre la música de Verdi de Macbeth y el de Otello, me parece que aquella no debería sonar a pachanga. Y cito el Otello porque me estoy acordando de cómo lo dirigió Pappano este mes de julio en la ROH y todavía tengo el recuerdo de esa profunda emoción.
Tengo que reconocer que Tiliakos me sorprendió gratamente porque sólo lo había escuchado en una Manon Lescaut en cine (primera vez que veía ópera en cine, por cierto) y tras el despiste inicial que me supusieron las voces con respecto a la experiencia en teatro, que parece que el que más el que menos puede "dar el pego" porque a todos se les escucha con igual sonoridad, en cambio Tiliakos me pareció un piernas, con una impostación destartalada que iba reorganizando según la franja de la tesitura en que le tocaba cantar, uno sonido aquí, otro allá, etc.. En el Macbeth este en cambio, aparte del fraseo tan bueno que ya se ha comentado (más meritorio si cabe al no tener un fiato precisamente espectacular), me pareció mucho más organizado vocalmente (aunque todo se venía abajo cuando trataba de cantar en forte -atención señores, un cantante que no sabe cantar a voz plena en forte, eso que está chupao y cualquiera puede hacer) y desde luego hizo cosas preciosas para encandilar en las dinámicas suaves, sin trucos ni cambios injustificados de la emisión. Bravo por ello, tengo que decir. Aunque yo creo que técnicamente le queda un buen trabajo por delante para mejorar lo más "obvio", y no se le hace ningún favor disculpándoselo por un argumento de que tiene un mal material, porque debería sacar mucho más con lo que tiene.