Tip escribió:
Viaje relámpago a Londres para ver la dupla Cavalleria-Pagliacci.
Hice ese mismo viaje la semana pasada. Me extraña lo que dices del vino porque a nosotros nos sirvieron en el intermedio un rioja excelente.
En el capítulo de voces, me tocó aguantar a Antonenko por partida doble: empezó a grito limpio la siciliana y de ahí para arriba. Una exhibición de
brutto canto. Discrepamos respecto a la Westbroeck, que se contagió de su pareja y nos ofreció una Santuzza desmelenada, toda en forte y con algunos agudos abiertos. Esta señora tiene calidad suficiente como para pedirle algo más, aunque quizás dio lo que Pappano buscaba, porque en general fue una
Cavalleria musicalmente de trazo grueso.
Pagliacci me convenció bastante más, sobre todo por el Alfio de Platanias (su prólogo estuvo entre lo mejor de la función) y por el Sylvio de Sourbis, una bendición para los oídos en medio del segundo recital de alaridos de Antonenko. La Giannasttasio es verdad que fue a menos y que resulta un poco sosa, pero canta afinada y con buena línea.
Me gustó la puesta en escena de Michieletto, con un hábil juego que entrelaza la trama de ambas obras, incluidos los dos intermezzi; en nuestro caso, fueron acompañados de sollozos mudos. Muy resultona la Virgen colérica de la procesión e interesante todo el planteamiento de
Pagliacci, que a los dos planos argumentales (realidad y ficción teatral, graciosa función infantil incluida) suma el de la propia mente desquiciada de Canio.
Pappano tiene hoy por hoy pocos directores que le hagan sombra en este repertorio. Logró momentos brillantísimos pero, repito, creo que se le fue la mano en
Cavalleria, donde efectivamente anduvo bastante acelerado y con dinámicas muy exageradas.
A ver si nos coordinamos para la próxima escapada.