Hola a todos
Yo fui a la función del día 30 y, efectivamente, Anja Harteros no cantó. Curiosamente, la sustituta me pareció una de las voces más acertadas del elenco, porque a Marco Vinco le falta un hervor mozartiano, Pirgu no tuvo un buen día (su timbre me pareció demasiado viciado y su fiato sucumbió ante
Il mio tesoro), Virginia Tola hizo de donna Elvira un torbellino gritón y sin sentimientos que esgrimía un bollo de pan (siguiendo la siniestra tradición de elviras-terremoto), Masetto decidió no cantar esa noche (o yo no lo oí). Hizo, de los duos, arias y, de lo quintetos, cuartetos.
La dirección musical convenció poco, especialmente la obertura, que fue de encefalograma plano. La muerte cerebral también se apreció en otros momentos, aunque no fue constante. También es cierto que
Don Giovanni suena bien hasta con una banda de gaitas destempladas.
La dirección escénica no me decepcionó del todo, tuvo momentos acertados y otros no tanto. El final rozó lo absurdo: La composición de la escena era de lo más tradicional (mesa en horizontal y puerta al fondo, sobre unas escaleras) pero, por lo que YO entendí, el comendador llegó a la cena acompañado de una pareja de esbirros en gabardina. Cuando llega el momento de la condena comienza la disonancia cognitiva, pues el comendador da orden a éstos para que despachen al disoluto. Si esto ya es bastante confuso (coro de demonios injustificado y don Giovanni preguntando
chi m'agita le viscere? mientras mira para el techo y los pistoleros le apuntan), al final consigue zafarse y acabar con los esbirros. En sentido estricto, fue alucinante.
Otros momentos de la dirección fueron definitivamente mal dirigidos como, por ejemplo, el final del primer acto, ya que no se sabía qué ocurría y los personajes hablaban con sus amigos imaginarios.
Mario Gas demostró tener gran soltura en el manejor del espacio (y no lo digo por utilizar como espacio escénico el patio de butacas y las terrazas) y del ritmo dramático. También fue notable la dirección de actores, aunque caricaturizara y aplanara a la mayoría de los personajes.
En general, me gustó. No me pareció un desperdicio de 1.200.000€ ni un espectáculo insufrible. Gastarse casi 80 euros en una función, sobre todo cuando no se puede hacer a menudo, te obliga a ver las cosas por el lado positivo.
Por aquí van los tiros para una programación decente en el teatro de la Maestranza, aunque todavía hay mucho por corregir... ¿Profesionalizar al coro es pedir mucho?
