zacarias escribió:
Creo que después de haber oído este MOSES, nadie en su sano juicio crea que podía haberse representado con el coro y la orquesta que terminó la época anterior, no con los de ahora mejorados desde la llegada de Mortier y no digo nada si el director hubiese sido el gran D. Jesús.
De todas formas “ la crítica bienintencionada” sigue con la misma “tabarra “de que si debía de haberse escenificado, que si patatin ,que si patatan,.
Lo único cierto es que gracias a Mortier se ha estrenado el MOSES en Madrid, que ha convencido a todos por su gran calidad, incluso a los que no sabían ni quien era Schöenberg.
Zacarías, creo que le tienes demasiada manía a López-Cobos. Que cobrase demasiado (como Cambreling, por cierto) fruto de un sueldo de una época de derroche generalizado no significa que no fuese competente cuando estaba inspirado. Yo le he visto casi todo y sus versiones de Salome y Lohengrin me hicieron sentir de verdad a los autores. Quizá no hayas leído en la prensa que Antonio Moral contrató a
Paul Daniel para dirigirlo, director sin duda más experto que el zamorano en la materia. Ya te dije que no era tonto. Nadie hubiera imaginado a López-Cobos en un repertorio tan lejano a él como el de Lulu (dirigido memorablemente por Eliahu Inbal) o Moses und Aron.
Y mira, le he dicho a Mortier que creo que hubiera sido más fácil para un importante sector, precisamente el que más prejuicios tiene, que se hubiese puesto en escena. La obra en versión de concierto puede resultar muy dura. Me lo resulta a mí, que adoro al Schoenberg de "Noche Transfigurada" o "Pierrot Lunaire" no quiero imaginar a un público que nada conoce de él.
La puesta en escena de Reto Nickler, por lo poco que he visto de ella, me parece de una enorme belleza visual en el acto segundo; lo que hubiera resultado muy útil. Ahora, estoy de acuerdo contigo en que quizá la orquesta y el coro necesitaban una preparación mayor, pero resulta que no han sido nuestros cuerpos estables sino otros de fuera. Mortier ha dicho que podrían hacerlo bien en 2016, con lo que si suena a reposición con puesta en escena bienvenido sea. Por no hablar del dinero desembolsado en coproducirla con Viena.
Por cierto, esta ópera ha sido una maldita en la historia reciente del Teatro: iba a venir en 2004 con las huestes de Barenboim y la puesta en escena de Willy Decker pero las desavenencias y la falta de dinero hicieron que se suspendiera la colaboración del director argentino con nuestro teatro y que en su lugar viniesen Minkowski con un Trionfo memorable y una Tosca con el también memorable Bruson como Scarpia.
Con todo, vuelvo a coincidir contigo en algo

: y es que hemos escuchado el mejor
Moses de los últimos 15 ó 20 años (con perdón del de Boulez), sobretodo en lo vocal. Y quedará como una enorme referencia por muchísimo tiempo. Aun con una sensación de bajada de tensión que tuve en el primer acto, lo supe desde que Grundheber abrió la boca. Y cada vez que la oigo la grabación de la Philharmonie berlinesa -porque esta obra requiere oirla una y otra vez para disfrutarla- llego a ese convencimiento. Pero por muy memorable que esto haya sido para nosotros y el Teatro, no estoy de acuerdo con menospreciar el bienintencionado proyecto anterior aun con las limitaciones que la orquesta tenía entonces, y menos aún que lo haga Mortier.