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Ayer fue la primera vez que la pude escuchar completa. La sorpresa positiva es que lo que me faltaba por escuchar, todo el tercer acto, es sin duda lo mejor de la obra, o al menos así me lo pareció ayer.
Por eso hay que tener en cuenta en mis comentarios que soy un absoluto desconocedor de esta obra, que en estas obras se tarda mucho en poder valorarlas en su justa medida y que pido disculpas por los posibles disparates que pueda decir en mis apreciaciones actuales.
La obra me parece en general bastante aburrida, aunque es evidente que hay muchas cuestiones de calidad e interés en ella, especialmente en ese magnífico tercer acto, pero vista por completo se hace extremadamente larga, no comprendo el motivo de la extensa duración del segundo acto que se hace verdaderamente insufrible.
Lo que menos me gusta, no sé si será este uno de los disparates, es la relación entre orquesta y voz. Las partes cantadas son muchas veces canto a capella o mayoritariamente con un subrayado de la orquesta igual a lo que se canta. Y muy repetitivos. No hay una relación más rica de contrastes y contrapunto. Evidentemente esto en un compositor de la talla de Messiaen supongo que es algo buscado, pero desconociendo el motivo, me parece que la música se empobrece y aburre.
En cambio en pasajes puramente orquestales o con el coro, todo parece mucho más sofisticado, complejo, interesante, bello y emocionante.
Las partes que más me gustan de la obra son fragmentos muy inspirados que canta el Ángel y las partes del coro, especialmente todo la primera mitad del acto tercero que me parece una música realmente sobresaliente y donde se aprecia de verdad que estamos ante un compositor de gran categoría.
Dramáticamente la obra no termina de arrancar, es en teoría mística, pero cae en ocasiones en la rutina. Incomprensible todo el final del segundo acto por mucho que al compositor le gustaran los pájaros. Hay además continuas roturas de la música que dificultan la entrada en profundidad en la obra.
Ayer estos silencios estaban alterados por un fuerte sonido relacionado con el aire acondicionado, que fue especialmente notorio en el segundo acto. Martti, no es que desde tu posición del tercer acto no se escuchara, es que lo arreglaron en el último descanso.
En ese descanso yo estaba muy aburrido, pensando que era una obra que dejaría para el olvido. El tercer acto fue una auténtica remontada. Espectacularmente pasé a sentir fuertes emociones en unos pasajes que seguramente escuchaba por primera vez. Esto cambia mi concepción de la obra y quizás sea una puerta de entrada.
Destacaría en el plano musical la prestación de la orquesta muy bien dirigida y el trabajo del coro, que me consta que ha sido una obra muy difícil para ellos y que creo que se ha visto el trabajo de los numerosos ensayos. Los cantantes en general cumplieron bastante bien, destacando la hermosa voz de Tilling como el Ángel, que además me parece que tiene las partes vocales solistas más bellas.
La producción y el traslado al Madrid Arena no terminó de convencerme. Me parece una obra que requiere intimismo, no entiendo la manía de representarse siempre en amplios lugares. Una cancha deportiva no es el lugar adecuado. Esa inmensidad de la sala se arregla también en el tercer acto al anochecer y no entrar luz por las ventanas superiores, quedando la escena más recogida y el graderío posterior y los barrotes del techo, más ocultos.
La dirección de escena no es muy activa, pero sí minuciosa y precisa, bien ensayada. La cúpula es una belleza en sí misma, ofrece el juego de colores que en algún momento transmite la música, pero a pesar de la sugerencia a los antiguos rosetones, me parece algo alejada del espíritu franciscano. Además toda esa monumentalidad es la culpable de acabar en un espacio tan amplio que no sé si finalmente beneficia a la puesta en escena. Eso sí la cúpula por sí misma se puede considerar una obra de arte.
La acustica del recinto es muy equilibrada. Yo escuchaba normalmente a los cantantes directamente su voz natural porque estaba cerca del escenario, pero había un apoyo de amplificación y se podían ver algunos bafles altos y delgados en los laterales, especialmente dirigidos a los públicos más esquinados. De todas maneras incluso cuando escuchaba cantar a algún cantante alejado y se notaba algo la amplificación, hay que reconocer que estaba muy equilibrada y muy bien hecha, dejando escuchar la voz natural y reforzándola en su punto justo. Para ayudar a todo este equilibrio hay unos paneles acústicos encima de los espectadores. La orquesta y coro sonaba muy bien y los fortísimos tuvieron su impacto. Lo peor ese fuerte ruido en el segundo acto.
En general se puede decir que el acondicionamiento del sitio ha sido muy trabajado y el resultado notable. Hubiese preferido escuchar esta obra en el teatro con una escena verdaderamente intimista, aunque se hubiera tenido que ocupar parte de los palcos con instrumentos.
Mi consejo final es que aunque uno no conozca o tenga demasiado interés en esta obra singular, que vaya a verla, es posible que no todo le guste, que haya partes en que se aburra, pero es una obra que hay que ver, que tiene su indiscutible calidad e interés y no conviene dejar pasar la oportunidad.
No se puede hablar de excesivos entusiamos, pero sí de cierto éxito y de cálida acogida al final a los intérpretes por quienes aguantaron hasta el final.
Calificación final: Valoración final difusa, absolutamente recomendable por su interés.
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