A Rügamer le "descubrimos" en Madrid con las visitas de Barenboim y las huestes de la Staatsoper de Berlín. Voz penetrante, pero poco grata y un cantante muy rudo y deslabazado. Como anécdota, en el
Holandés errante, Seiffert canceló las dos primeras funciones y él cantó el Erik. Yo fuí a la tercera y la cuarta. En la primera de ellas no sabíamos a quién nos encontraríamos y un amigo y yo nos llevamos una gran alegría al ver el físico inconfundible de Rügamer sentado en el patio de butacas "Bieeeeen ¡Hoy canta Seiffert!"
La vez que más me gustó este hombre fué como el sibilino Príncipe Shuisky de Boris.
"El Murciélago" también lo pude ver hace unos cuántos años en Viena, en la Volksoper con la maravillosa producción de Otto Schenk y en el Monumental de Madrid, una interpretación en concierto con la SInfónica de RTVE dirigida por el especialista en opereta Peter Guth.