¡Qué Operón, señores, qué Operón! La caña. La verdad es que hacía mucho tiempo que no me lo pasaba tan bien en un Teatro, y que no me sorprendía tanto una Ópera que tenía escuchada en multitud de ocasiones. Aquí sí que se puede decir que la Ópera hay que escucharla en el Teatro. Todavía se me van los piececillos.
Eric Cutler, evidentemente, no puede con el papel de Raoul de Nangis, pero, sinceramente, no creo que haya nadie en el mundo que saque este rol adelante con solvencia, porque a ver quién supera la trompetería meyerberiana, esos concertantes que parecen el camarote de los hermanos Marx y esos coros con cien tenores corneteando, y, al tiempo, tiene los agudos y sobreagudos, las agilidades y el canto a media voz que el rol requiere. Pero tengo que decir que el tenor americano no me disgustó, aunque es cierto que la voz carece de brillo y empuje y que sufrí un poquillo viendo cómo las pasaba putas (literalmente, retorciénsose como una culebra y más rojo que un tomate) en el dúo con
Valentine del cuarto acto, en el que empezó con un pequeño crack y se le fue la voz un par de veces, aunque pudo controlarla admirablemente y terminar la Ópera vivo,

. Virgen Santísima, qué rol más abyecto.
Annick Massis (Marguerite de Valois) tiene una voz ligera pero falsa. Me pareció un timo, todo lo contrario que la otra soprano, Julianna Di Giacomo (Valentine), que canta maravillosamente, aunque su físico juega en su contra (cosa que a mí me da igual, que soy amante de las voces, pero que parece que hoy sí es importante para que te contraten en los Teatros).
Karine Deshayes (Urbain) cumplió perfectamente en su parte, luciendo una voz bella y timbrada.
El primer Dimitri, el barítono Tiliakos (Nevers) mostró que la cuerda de barítonos anda de capa caída. Tiene un par de notas centrales buenas, pero arriba y abajo es flojillo. El otro Dimitri del reparto, el bajo Ulyanov (Marcel), es la auténtica máquina. Extraordinario. Voz de Ópera, con autoridad y unos graves y
gravísimos de quitarse el sombrero.
El otro bajo protagonista (si es que esta Ópera parece un concurso de canto,

), Marco Spotti (Saint Bris) era un señor que ponía voz de bajo ... (aunque le perjudicó que en el
concurso participase un bajo de verdad).
En cuanto a la nómina de comprimarios no hubo nadie que diese el
cante, lo cual ya es mucho decir. Destacar también, como han hecho algunos compañeros anteriormente, la labor de Mikeldi Atxalandabaso (Bois Rosé + un monje), a quien no había escuchado con anterioridad, y que lució una voz de tenor brillante y rica, aunque le tocó cantar la parte menos agradaciada, en mi opinión, de esta colosal partitura.
En fin, que me lo pasé muy bien ayer, antes, durante y después del evento. Un fuerte abrazo a la multitud de foreros que acudieron al Teatro. A los que fueron de incógnito, también,

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