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Ayer estuve. Me pareció una producción más que bonita, muy de corte clásico, y gustosa de ver. El pero que la pondría es más por un tema técnico que puramente escénico: se aprovecha poco espacio de la caja escénica, y como no tengas una entrada con buena visión (que en un teatro como el Real, son las menos), vas a perderte mucho o bien vas a tener que tirar más de las pantallas que de la visualización directa para ver las cosas. Por lo demás, movimientos, atrezzo, el ballet está muy bien,... todo, lo veo estupendo, mucho mejor esta "Traviata" que la anterior que se pudo ver en el propio coliseo madrileño. Entiendo que a los amantes del konzept y de la provocación les cabree un tanto esta producción, ya que nada van a encontrar al respecto: este es el síntoma claro de estar ante un trabajo bien hecho escénicamente en el mundo real, no así en el "Mundo al Revés". Estamos en el tercer cast de una larguísima tanda de funciones y en una tarde inserta en el puente de mayo en que ha hecho un tiempo estupendo y propicio para salir a cualquier lado. Bueno, pues el aforo a reventar y no se va ni un pijo tío en ninguno de los descansos. Nuevo síntoma de éxito del mundo real, que no del "Mundo al Revés", para el que estamos ante un nuevo fracaso al no haber tenido un aforo compuesto por los familiares del coro y un par de enteraos en bermudas. El público reaccionó ante la labor de los intérpretes con bastante justicia. De la terna protagonista, lo más flojo fue el tenor Ilincai (Alfredo Germont). Totalmente desubicado para el role. Ni el color de voz, ni el fraseo (inexistente, plano, cero acentos) y ni un ápice de lirismo. Caudal de comprimario. El tono oscuro de su timbre engaña ya que no es tal, si no la consecuencia de emitir desde el intestino (ni si quiera desde el esófago). De repente hay un par de notas en el primer acto que cobran algo de brillo en medio de tanto mate, pero puro espejismo, porque incluso, se cansó y nada se supo de si esas notas podrían haber dado algo más de sí en los actos venideros. Imposible piano, y recogida infantil de cada frase. Silencio sepulcral en el aforo tras su aria y refrendado tras la cabaletta. Aplauso tímido de desagravio en los saludos finales. Suspenso bajo. La protagonista va de menos a más, Gimadieva. No es una soprano que vaya a cautivar a nadie, ni arrebatadora. Es cumplidora, exacta, buena actriz, pero poco creible su interpretación canora. Cuando canta sola, cumple. Cuando canta a duo con el tenor, su fraseo se impregna de los mismos de defectos de su partenaire y cuando canta con el barítono, igualmente, aprende de él, y se llena todo su canto de ... Verdi!. Porque Verdi, Guiseppe Verdi, se hace esperar hasta entrado el segundo acto con la aparición de Leo Nucci, quien viene a poner los puntos sobre las íes pese a tener una edad con la que igual podría ser el abuelo de los protagonistas. Es impresionante que con una técnica de tan dudoso cobro, un color tímbrico de belleza difícil de aceptar y encima con más de 70 primaveras y ya la voz con lógicas erosiones, sea él quien destaque de sobremanera sobre el resto. Acento, frase, contundencia, expansión, armónicos (y con esa técnica!, casi contraria a cualquier dictamen para poder producir squillo), contraste de dinámicas, fiato generoso, compromiso interpretativo: un "Giorgio Germont", de cabeza a pies, señores. En fin, todo un cantante de ópera, ya en declive, pero hasta su vibrato te suena juvenil que no senil. Sólo por ver su actuación, merece la pena pagar. El mejor momento de la noche, el duo con "Violetta", donde, como digo, la soprano se vino arriba y dio lo mejor de sí misma. El público aplaudió y braveó como mereció la ocasión. En los aplausos finales, gran ovacion a la soprano, y enorme a Leo Nucci. Ningún secundario pasará a los anales de la historia, ni tampoco el coro, que tiene días mejores. No veo problema en la dirección musical de REnato Palumbo, a quien con frecuencia se le va la mano, pero compete como maestro, y la orquesta participa de la fiesta verdiana. Sinceramente, no veo ni escucho nada que me haga indignarme tanto con respecto al nivel de la formación como se ha enunciado, o casi dictado sentencia diría yo, aquí por parte de varios, por lo que ni que decir tiene que abro recurso ante tal injusta sentencia dictada por no se qué juez y que veo poco cimiento legal para que tenga sentido. Por cierto, tampoco sé si se pagó la producción a plazos, por confirming o a la firma; no me interesa, eso lo dejo para el principal embajador del "Mundo al Revés". Me interesa ópera, Verdi, "La Traviata" (uno de los tres títulos dilectos de cierto sector), y que tras varias en vivo, sigue siendo uno de esos títulos que cuando tenga oportunidad no me perderé: los títulos que me han hecho amar la lírica y continúan haciendolo. Es verdad que tenemos que pagar el peaje de casts incompletos o defectuosos (como el caso del tenor), pero, al menos a mi, me merece la pena tal peaje.
Un abrazo.
_________________ Harmoniously, NICO
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