Me llama la atención que en la crónica que ha enlazado Héktor no se hable de la flojísima asistencia de público que tuvo el evento. El día anterior, por curiosidad, miré cómo iba la venta de entradas. De las más económicas, (zonas D1 y D2) que suelen ser las que se venden primero, quedaban más de la mitad... En las zonas B y C había menos disponibles (alrededor del 30 %), pero también es verdad que ahí se regalan a cascoporro. Al final, alguien tuvo la idea de cerrar la parte trasera con un telón (una lona, no sé qué era aquello), reduciendo así el tamaño de la sala en un 30% aproximadamente.
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El telón se colocó al final de la zona C</center>
Lógicamente, aunque pocos, algunos espectadores habían adquirido su entrada en la zona D, y tuvieron que ser recolocados en los sitios disponibles de las zonas restantes, que había muchos. A pesar de todo, a veces las acomodadoras (que tenían papelucos con los sitios libres) no acertaban, y algún asistente fue levantado de su asiento dos y tres veces,

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Yago escribió:
le resultó muy destacable que el público, por lo general, saliera del Palacio de Festivales opinando que habían visto la función más redonda y perfecta de sus vidas.
Mejor que cuando vino la Freni ...